Reseña: Rasputín y la caída de los Romanov

El historiador Antony Beevor escribe la biografía de Rasputin tratando de responder una interrogante fundamental: ¿Cómo un campesino de Siberia, poco más que analfabeto, pudo provocar un efecto tan devastador en el curso de la historia? Para esto utilizará como evidencias informes oficiales, entrevistas e interrogatorios, a partir de los cuales irá develando al personaje histórico Rasputín y cómo su relación con el emperador Nicolás y la familia Imperial, que se desplegó en un contexto histórico y político de gran complejidad y que en el libro aparece como telón de fondo, va a desembocar en la caída del zar y su gobierno autocrático. 

Los inicios del siglo XX se caracterizaron, por ejemplo, por el apogeo del imperialismo colonial europeo, que arrasaba con las riquezas de las colonias africanas, asiáticas y latinoamericanas y en cuyos territorios se comenzaban a incubar los primeros brotes de crisis políticas y económicas. Para el caso del Imperio gobernado por el Zar Nicolás II, la pobreza profunda del pueblo ruso que habitaba este vasto territorio, la desigualdad extrema caracterizada por una nobleza que conformaba una casta que vivía y ostentaba un lujo desmedido que los mantenía en una burbuja, desconectados de los problemas del pueblo. Y un gobernante de la dinastía Romanov más preocupado de la cacería, sus caballos y su familia, en especial su hijo, eran el escenario perfecto para la crisis profunda cuya consecuencia fue el proceso revolucionario bolchevique. En este escenario histórico se produce la aparición de este personaje curioso, pero cuya vida controvertida -mitad realidad, mitad leyenda- lo elevó a posiciones de poder de tal envergadura producto de su influencia directa sobre la zarina y luego sobre Nicolás, que generó las envidias de muchos y el odio de otros lo que desembocó en su muerte trágica resultado de acciones y planes políticos, tendientes a su eliminación pues se le consideraba la causa fundamental en la decadencia del Imperio ruso.

1916 fue el año crítico de la Dinastía Romanov y a manera de panorámica el cuadro general de lo que se estaba produciendo, se podría describir de la siguiente manera: el imperio se debatía en constantes fracasos militares en el frente oriental durante la Primera Guerra Mundial, sorprendido por el ejército alemán cuyas estrategias modernas habían dejado en entredicho a la potencia militar oriental. La propia familia imperial se debatía en errores e inseguridades. Por un lado, la zarina siendo el poder real detrás de Nicolas II y la que en verdad tomaba las decisiones de gobierno como la designación de los principales cargos políticos, influenciada por las ideas de Rasputin quien aprobaba o rechazaba los candidatos a ocupar un lugar de poder. Por el otro lado el Zar Nicolas II que se debatía en las dudas y negaciones, por lo pronto tenía prohibido que le dieran noticias o quejas de Rasputín, su protegido. La nobleza que, por sus ambiciones nacionalistas, había forzado la entrada de Rusia a la gran Guerra y en sordina los conflictos políticos que se manifestaban en protestas y conatos de resistencia que cada día aumentaban en importancia pero que la realeza simplemente ignoraba. 

De esta forma se comenzó a gestar la idea cada vez más fuerte entre los nobles que participaban en política y dentro de la administración del poder, que Rasputin debía ser eliminado para recuperar el orden y la grandeza del imperio y permitir que Nicolás II recuperara su capacidad de gobernar lejos de la influencia de este monje siberiano y sacara a Rusia de la crisis en la que vivía inmersa. Esta visión política profundamente errada se mezclaba con un ambiente de “desmoralización de la clase dirigente, lo que aceleró en definitiva el hundimiento del régimen zarista y sus trescientos años de historia” (p.292). Rasputin era uno de los distintos actores de esta tragedia que se avecinaba para Rusia y esto nunca se entendió. El imperio estaba en sus postrimerías y su caída era inminente y esto se iba a producir a pesar de Rasputín. 

El plan para asesinar a Rasputín se echó a andar no sin antes, tener largas conversaciones y discusiones entre los conspiradores. Finalmente se fijó para el 16 de diciembre. De acuerdo con los testimonios de la época se consideró este hecho como “una conspiración asesina de aficionados, la menos profesional que uno pueda imaginar. Trotski la comparó a un escenario de película, para personas de mal gusto” (p.303)

Rasputin y la caída de los Romanov es un libro que se lee con voracidad por sus descripciones muy detalladas, la capacidad de Antony Beevor de poner el verbo justo, de un relato muy dinámico e intenso y bien documentado. Recomendado para trabajar con estudiantes de Enseñanza media y para los fanáticos de la historia rusa. 

Título: Rasputín y la caída de los Romanov

Autor: Antony Beevor

Editorial: Crítica

Año: Junio 2026

País: Uruguay

Número de páginas: 396

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