[Reseña]: Manuel Rodríguez, Aún tenemos patria

Manuel Rodríguez es una figura que “más allá de su tiempo y lugar” (p.11) sigue siendo un símbolo asociado a ideales como la libertad, la justicia y el valor. Un personaje que para algunos es controvertido, discutible por lo que simboliza como guerrillero y caudillo y para otros es el verdadero padre de la Patria haciendo sombra a Carrera y O’Higgins. Pero cómo lograr describir a un héroe de la Independencia que genera pasiones y admiración, y al mismo tiempo miradas críticas, en la misma proporción. Soledad Reyes, la autora, trata de dar a partir de abundantes fuentes escritas y entrevistas a especialistas con el verdadero revolucionario y guerrillero más allá de lo que nos han contado en la Escuela, en los discursos y en abundantes libros. “Manuel Rodríguez, aún tenemos patria” es un libro que ya había sido publicado el año 2018 y que seis años después la autora actualiza, revisa y entrega nuevos elementos de contexto que pueden aclarar en forma más precisa quién era y cuál fue su gran influencia en el período de la Independencia de Chile.

Algunos señalan que la trágica muerte de Manuel Rodríguez impulsó su estampa como héroe popular, de gran inteligencia y carisma lo que lo ha llevado a convertirse en leyenda. En la realidad de guerra que vivía esta naciente República “Su labor contribuyó decididamente a facilitar el paso del Ejército Libertador” (p.13), confundió a los realistas con sus acciones temerarias en Chile y mantuvo en alto el ánimo de la gente de campo como de las ciudades de luchar contra la dominación realista. Según Soledad Reyes para poder acercarnos a Manuel Rodríguez debemos acercarnos a José Miguel Carrera, pues crecieron juntos, de personalidades similares en cuanto a que eran activos y temerarios, y de la misma clases social. Aunque eran muy cercanos en algunos momentos también se distanciaron, pero Rodríguez siempre terminó apoyando las acciones de José Miguel Carrera a quien consideraba un verdadero patriota con una gran visión política.

¿Cuándo comienza a forjarse el héroe? De acuerdo con Soledad Reyes, el desastre de Rancagua en 1814 es el hito que fija el fin de la primera intentona independentista en Chile y el inicio de la leyenda en que se convirtió Manuel Rodríguez. En Mendoza el General San Martín se encarga de iniciar la preparación del Ejército Libertador de los Andes, pero al mismo tiempo necesita estar informado del gobierno realista en Chile y para esto fija sus ojos en Manuel, a quien supo ver como el hombre valioso, inquieto, ágil y creativo que necesitaba para montar una red de espionaje para conocer los planes y recursos de los españoles en Chile. Rodríguez sin dudarlo se entregó a esta tarea peligrosa pero clave para el éxito de la contraofensiva patriota: “Su capacidad para escabullirse y esconderse, su intuición, su talento para disfrazarse y camuflarse eran sobresalientes” (p.92). Entregó informaciones valiosas a San Martín. Desarrolló con gran eficacia una guerrilla en los alrededores de Santiago y en el sur. Se ganó a los sectores populares debido a su astucia y generosidad. Se señala por fuentes históricas que los campesinos eran sus más fieles seguidores durante todo el período. Y contó con muchos colaboradores, entre ellos, diversas mujeres. El exitoso cruce de los Andes tiene un responsable y ese es Manuel Rodríguez con su infatigable labor como guerrillero, caudillo, mensajero y líder. 

El final de Manuel Rodríguez se relata en la tercera parte junto al final de los hermanos Carrera, de Bernardo O’Higgins y de San Martín. La Independencia de Chile en la cual se vieron involucrados y en donde todos querían un país libre y con autodeterminación significó para todos ellos el mismo final, trágico, triste; abandonados por aquellos por quienes lucharon, Rodríguez con su final trágico y violento asesinado en Tiltil, Los Hermanos Carrera fusilados en Argentina y O’Higgins y San Martín que murieron autoexiliados en Perú enfermos y abandonados. Como lo señaló Georges Jacques Danton líder de la revolución francesa: “Es de temer que la revolución, como Saturno acabará devorando a sus propios hijos” y así se cumplió también en la revolución independentista en Chile, cada uno de los próceres involucrados tuvo un final trágico y triste. En el caso de Manuel Rodríguez fue el caso más dramático, asesinado bajo el gobierno de O´Higgins y por orden de la Logia Lautaro donde participaba el Director Supremo, su cuerpo fue abandonado y solo días después rescatado y enterrado en forma clandestina. El asesinato generó muchas dudas y contradicciones puesto que se trato de mantener un manto de silencio y que durante la época no fue aclarado, todo esto fue contribuyendo a elevar a Manuel Rodríguez al nivel de leyenda. Finalmente, en 1894 sus restos “fueron recogidos y colocados en un ataúd lacrado, cuenta Rosales” (p.196), luego de que la comisión creada para identificar sus restos, confirmará que pertenecían al prócer asesinado. Sin embargo, sucesivas investigaciones posteriores pusieron en duda lo determinado por la comisión de 1894 y aún con sus estudios posteriores sigue siendo un proceso abierto sobre los verdaderos restos del guerrillero.

Un libro con mucha información, bien escrito y apasionante. Como lector uno se queda atrapado en cómo se va desenvolviendo esta historia apasionante de nuestra historia y aunque ya sabemos el final, no deja de emocionarse con estos personajes que se la jugaron por un ideal. Muy entretenido y recomendada su lectura. 

Título: Manuel Rodríguez, Aún tenemos patria

Texto: Soledad Reyes del Villar

Editor: Planeta

Año: Abril 2024

País: Santiago de Chile

Número de páginas: 207

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