Reseña: Doña Javiera y la formación del Chile Republicano

Javiera Carrera es sin duda una de las grandes mujeres de la historia de Chile, cuya figura a ha trascendido al paso del tiempo, a las barreras del sesgo de género y a la invisibilidad de los personajes femeninos en nuestra historia nacional. Al respecto la autora de este libro Soledad Reyes agrega, “nació a fines de la Colonia, en tiempos en que una mujer solo podía ser madre, esposa o monja.” (pág. 23). A esto se suma su rol e influencia política, su familia y sus redes sociales y de poder en la historia del siglo XIX y su liderazgo ejercido en el clan de los Carrera, aun cuando se insista en recordarla reducida a roles femeninos, como la creadora de la primera bandera nacional y se le recuerde en una canción de Rolando Alarcón bailando la resfalosa. Pero también hay otras miradas que consideran que debido a su trascendencia tiene ganado el sitial de Madre de la Patria o la heroína de la Patria Vieja. Rompió los esquemas de su época asumiendo, desde los primeros tiempos de la Independencia, un rol activo que motivó y empujó a sus hermanos a involucrarse en el movimiento independentista. Fue parte crucial en la formación del Chile Republicano. Pero su actuación decidida tuvo costos que se manifestaron en destierros, sufrimientos, fusilamientos de sus hermanos y patrimonios afectados. 

Soledad Reyes la describe como “una mujer inteligente e impetuosa, tan apasionada y entregada a la causa patriota que le valió dejar a su marido y sus hijos por una década.” (pág.23). Como todos los criollos de la época era fervorosamente católica lo que no le impidió sumarse a la causa de la Independencia con la idea de que se necesitaba mayor libertad. Por otra parte, su casa se convirtió en un lugar de encuentro de la causa donde se conversaban las novedades de Europa y se debatía la situación del país en general. Javiera Carrera asumió un rol activo junto a su padre y hermanos y como resultado tuvo que salir exiliada hacia Mendoza tras la derrota de Rancagua por los patriotas. Volvió tras la abdicación de Ohiggins.

En las siguientes décadas en lo que se denominó el período conservador, momento en que la figura de Portales fue la máxima representación de este contexto histórico, Javiera Carrera dejó de estar en la primera línea política y más bien se recluyó y dedicó a las labores del campo y del hogar y mantuvo distancia de los asuntos públicos aun cuando amigos y familiares del clan de los Carrera participaron en episodios de la República pelucona. El último tiempo de la vida de Javiera Carrera, nos encontramos frente a una figura “notablemente cansada y envejecida” (pág. 355); quedaban atrás sus años de participación intensa y apasionada por la causa de la Independencia. Ya dedicada al negocio familiar, tuvo fuertes encontrones con Diego Barros Arana cuando quiso recuperar parte de la hacienda de San Miguel. En 1857 destinó estos terrenos para llevar a cabo su proyecto de hacer una población que llevaba su nombre, lo que concretó efectivamente pero ya para esos momentos manifestaba signos de una grave enfermedad, el cáncer, teniendo que trasladarse a Santiago para quedar al cuidado de su hija Domitila. Murió el 20 de agosto de 1862. El gobierno autorizó que el funeral fuera en la Iglesia de San Francisco, pero no se permitió que fuera enterrada junto a sus hermanos en la Catedral de Santiago porque era un derecho destinado a los próceres, pero su nieta dio la pelea y finalmente logró que todos los hermanos quedarán juntos. 

Javiera Carrera fue una figura que generó detractores en su tiempo y esto se entiende en un momento en que ser mujer, poseer un carácter fuerte, liderar y tener ideas propias era considerado impropio de una mujer. Sin embargo, hoy se sigue recordando porque marcó una huella de muchas mujeres que están en nuestra historia de Chile, pero han sido invisibilizadas, olvidadas o borradas por una historia nacional escrita de preferencia por hombres para hombres. Su vida fue tumultuosa, fue perseguida, encerrada y hostigada. Perdió a sus hermanos en forma trágica pero se mantuvo de pie y siguió adelante. Cierto es que le favoreció pertenecer a la aristocracia criolla y pertenecer a una familia con mucho poder y contactos. Una mujer que fue activa participante de los procesos políticos de un Chile que comenzaba a vislumbrar su necesidad de tener soberanía propia y no depender de fuerzas foráneas como un territorio colonial. Libro recomendado. 

Título: Doña Javiera y la formación del Chile Republicano

Autor: Soledad Reyes del Villar

Editorial: Planeta

Año: septiembre 2026

País: Santiago de Chile

Número de páginas: 375

Deja un comentario

Descubre más desde Educafuturo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo