En la década de 1970, salvo Venezuela y Colombia, todos los demás países sudamericanos estaban bajo el control de dictaduras militares. Fue el momento en que con mayor fuerza soplaron los vientos de guerra externa, sin embargo y para bien de todos nosotros nunca llegó la sangre al río y los conflictos militares simplemente no se concretaron. Todo lo anterior en el contexto de controversias territoriales que hasta ese momento se habían mantenido aquietadas, pero que se exacerbaron “elevando peligrosamente los niveles de tensión de la región” (p.13) debido a la naturaleza de estos regímenes, quienes tenían una formación profesional para la guerra, sus visiones estratégicas estaban basadas en la defensa del territorio y las tendencias ideológicas de las que no estuvieron ajenas. Tomando como base este escenario Hurtado-Torres y Fermandois se plantean la pregunta central de este libro ¿Por qué estando todas la condiciones presentes para una guerra regional, esta finalmente no se produjo? Interrogante que recorre la obra completa y que es respondida en detalle con abundante evidencia y que hace que su lectura sea apasionante sin ganas de soltar el libro hasta el final. Aclarar antes de seguir esta descripción que incidentes fronterizos si se produjeron, pero en ningún caso escalaron hacia una guerra; en segundo lugar si hubo guerras en la década de 1980 y la década de 1990.
Hablar de la década de 1970 es comenzar por decir que nos hallábamos en el período de la Guerra Fría, conflicto en que dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, se disputaban el control del Mundo y a los países no les quedaba otra alternativa que alinearse con una u otra potencia ideológica. En el caso de América del Sur se sumaba una complejidad, pues éramos parte de la zona de influencia de Estados Unidos que desde diferentes políticas como la Doctrina Monroe asumía su dominio imperial sobre el continente, pero simultáneamente la Unión Soviética había logrado penetrar en esta zona estratégica a través de la Revolución cubana, situación que nos tuvo al borde de la Guerra nuclear, a partir de la crisis de los mísiles de 1962. Por otro lado, los militares de los países sudamericanos siempre fueron actores claves en la política, se veían a sí mismos como una clase política por lo que ante las graves crisis que se estaban produciendo intervenían inmediatamente y tomaban el poder en sus países por diversas razones, económicas, política, estratégicas o simplemente por ambición de poder. En este sentido tenemos golpes militares en Brasil en 1964, Paraguay desde 1954, Perú 1968, Bolivia, 1964, Ecuador, 1972, Chile y Uruguay, 1973 y Argentina 1976. La década de 1970 encontraba a Sudamérica como un territorio militarizado.
Los autores del libro Preparados para la guerra, considerando todos estos aspectos señalados en los párrafos anteriores y de acuerdo con sus investigaciones, indican que la respuesta es compleja, pero puede explicarse de la siguiente manera y teniendo como principio que son causas interrelacionadas. En primer lugar “La expansión de valores liberales sobre la soberanía, resolución de conflictos y derechos individuales tras las guerras mundiales jugó un papel en este cambio” (p.277). Las dictaduras militares no eran afectas a este tipo de valores, pero se veían limitadas por el ordenamiento jurídico internacional por lo que resolver los problemas entre países por medios bélicos era, en general, considerado como ilegítimo a pesar de que la disposición a la guerra en América del Sur era una realidad. En segundo lugar, cuando los gobiernos militares debían tomar decisiones diplomáticas y de seguridad frente a un conflicto territorial en ciernes, no lograban alcanzar un consenso suficiente al interior de sus Estados a favor de la guerra. De esta manera se inclinaban por evitarlas a través de iniciativas como la diplomáticas, por ejemplo, el régimen de Pinochet ofreció al régimen de Banzer un intercambio de territorios que hubiera significado el fin de la mediterraneidad boliviana, medida que finalmente no cuajó. Otro aspecto que impidió acciones bélicas fue la correlación de fuerzas al interior de los países a favor de los militares moderados que querían evitar la guerra en contra de la opinión de los oficiales exaltados y nacionalistas. Finalmente, y enlazados con las causas anteriores, está la situación de las influencias y presiones internacionales que jugaron un rol importante en evitar la guerra en América del Sur, lo que permitió que los distintos esfuerzos diplomáticos promovidos ya sea desde la OEA, Estados Unidos, El Vaticano y otros organismos tuvieran cierta efectividad para bajar las tensiones que estaban activando conflictos entre Perú y Chile, Ecuador y Perú, Chile y Argentina, por ejemplo. Todas estas causas entrelazadas y reforzándose entre sí, explican según los autores, el escenario que se conformó para que no se produjeran conflictos armados de magnitud en esta región de América.
“Preparados para la guerra” un libro imperdible, que permite entender una etapa de la historia de América del Sur que fue conflictiva, inestable pero que no nos llevó a un desenlace trágico que hubiera significado una guerra a nivel regional. Muy recomendado, adictivo. Se sugiere para trabajar con los estudiantes de Enseñanza Media en el contenido de Chile en el siglo XX.
Título: Preparados para la guerra
Una historia internacional de América del Sur en la era de las dictaduras militares
Autor: Sebastián Hurtado-Torres y Joaquín Fermandois
Editorial: Crítica
Año: Marzo 2025
País: Santiago de Chile
Número de páginas: 299


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