“Los límites son, en esencia, el entramado que define nuestra manera de actuar en el mundo.” (p. 11)
Respeta mis p*tos límites tiene una manera fresca de contarnos los problemas de salud mental que nos afectan a diario por falta de conocimientos en el tema, pero de los que tampoco se habla mucho porque siguen siendo tabú. Los límites son uno de ellos porque implican nuestros valores personales y como los trasmitimos a los otros.
El libro se divide en dos partes, en la primera explica los conceptos claves a través de una narración donde usa “palabrotas”, que son casi como un “despierta de una vez”. En cada capítulo nos entrega distintos conceptos relacionados a los límites y termina con preguntas para que el lector pueda responder y que lo ayudarán a transitar en este complejo tema. No solo nos habla de que son los límites, sino de estilos de apego, de cómo detectar a personas que traspasan nuestros límites y cómo comunicarlos a los demás. La segunda parte es un cuaderno de actividades, en este refuerza de manera resumida los conceptos y nos hace trabajar en ellos.
El límite establece cuando deseamos estar solos o acompañados, hasta que punto pueden acercarse físicamente o no, pero también implica nuestras formas de pensar. Estos no significan un no retundo, también un quizás o un “sí, pero” porque existen 3 tipos de límites: a) los rígidos que son los que no son negociables b) los permeables que son los que tenemos definidos, pero que dejamos que otros traspasen fácilmente y c) los flexibles, que son una versión sana porque son negociables y cambian de acuerdo con el contexto. De todos modos, es probable que tengas un poco de todo y eso también puede ser sano. El problema reside en que muchos temen poner límites porque creen que las personas se alejarán de ellos, pero eso significa ser poco fiel a quién eres, sin embargo este no es el único problema porque la sociedad tampoco nos es de ayuda, vivimos en una sociedad de dominación donde hay personas que siempre están sobre otras y que, por lo mismo, traspasan límites y que se opone a la cultura de la colaboración en la que somos pares. La cultura de la dominación justifica el traspaso de los límites “lo hice porque…” donde la violencia se ejerce mucho más hacia la mujer y a las minorías. La autora dice que, si bien siempre intenta ser apolítica, el problema es que los límites lo son, en la medida que pongo límites no solo cambio mi relación conmigo misma, sino con los demás, por ejemplo, pensemos en el caso de Rosa Parks cuando decidió usar uno de los asientos para blancos (ahora nos parece una locura, pero esto ocurrió en 1955): “Todos los movimientos por la igualdad de derechos han empezado siempre poniendo un límite.” (p. 66).
“Respeta mis putos límites” es un libro fácil y difícil de leer a la vez. Es fácil porque la autora explica de manera sencilla cada concepto, pero es difícil porque es cuestionador (y al cerebro no le gusta que cuestionen sus creencias). No solo han traspasado límites con nosotros, nosotros también lo hemos hecho con otros, quizás de forma no consciente o sin maldad, pero enfrentarse a eso no es fácil. Ver que dejamos que traspasen nuestros límites por miedo a que no nos acepten también. Es un libro para reflexionar y trabajar, súper necesario.


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