“Para todos los educadores que convierten a sus estudiantes en el centro de atención”
Ross Cooper
El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) es un método que ya tiene más de cien años y cuyo origen se encuentra en las visiones y prácticas de Dewey y Kilpatrick. Dewey señalaba que “la actitud que se puede educar es el deseo de seguir aprendiendo” (1). Por su parte Kilpatrick contribuyó a difundir las ideas de Dewey proporcionando indicaciones metodológicas que se convirtieron en un libro, Método de los proyectosde 1918, clave para comprender esta forma de trabajo en el aula, donde la idea central es que el estudiante “aprende lo que es válido para la vida” (2).
Aun cuando desde hace una década se está aplicando el ABP en distintos colegios y escuelas de Chile, en muchas otras comunidades educativas se preguntan si vale la pena el esfuerzo de introducirlo en las prácticas docentes y como un método de trabajo con los estudiantes que permita como resultado aprendizajes efectivos. Esta reflexión es importante y su respuesta es compleja ya que cada colegio es una realidad en sí misma y aunque hay elementos estructurales del ABP iguales a todos, en el detalle de su aplicación es muy importante tener en cuenta ciertos factores relevantes como con los alumnos con los que trabajaremos, cual es la situación de la escuela y en que contexto se desarrollará. Entonces como primer paso y como condición previa es clave conocer la realidad y las personas en donde se pretende llevar a cabo, no es pegar y copiar, sino que cada realidad significa observar que puedo hacer y si es pertinente llevarla a efecto.
En segundo lugar, aplicar un método como el ABP significa hacerse una segunda pregunta, ¿nosotros, equipo docente, queremos aplicar esta forma de trabajo en nuestra Escuela? Esta interrogante requiere de mucha conversación en la comunidad educativa puesto que los docentes que la lleven a cabo en el aula deben estar convencidos de que será beneficioso para sus prácticas pedagógicas y que producirá aprendizaje de calidad en sus estudiantes. Si los docentes no están convencidos en su aplicación traerá como consecuencia el hábito del cumplimiento, en donde hago lo que se me impone, pero por cumplir y no porque crea que es un beneficio para el proceso de aprendizaje.
Un tercer aspecto es comprender lo que involucra este método. Trabajar por proyectos es un paradigma distinto a lo que se hace en las escuelas tradicionalmente y su objetivo es intentar superar “La compartimentalización del saber” (3), de forma que ofrezca experiencias de aprendizaje integrales y relacionadas con su entorno cercano. Produce cambios en los procesos evaluativos que se alinean de mejor manera con el Decreto 67 en cuanto a desarrollar procesos de retroalimentación intensivos por parte de los docentes, incentivar espacios de metacognición en los estudiantes, usar el error como un espacio de aprendizaje, de crecimiento y de oportunidad de mejora. Es decir, la evaluación formativa al centro y la calificación como resultado final. También tiene mayores posibilidades de facilitar los procesos inclusivos como lo señala el Decreto 83.
En consecuencia, genera cambios profundos en los procesos de aprendizajes que ya no se limitan a que los y las estudiantes reproduzcan determinados contenidos abordados en las lecciones en el aula. De ahora en adelante queremos que se hagan preguntas, realicen procesos de indagación y tomen decisiones lo que, en conjunto, va construyendo autonomía.
¿Y como llevamos el ABP a la escuela? Una vez que como equipo docente tomamos la decisión de llevar este método al aula es importante determinar un proceso de pilotaje. Un grupo de docentes que ya estén convencidos de sus beneficios realizan un proyecto acotado en cuanto a los estudiantes, la duración y a los profesores involucrados. Luego de terminar este proyecto se sugiere hacer una revisión y reflexión para ver lo que resultó y lo que falló de esta manera decidir si se sigue con esta propuesta de trabajo o se deja de lado por un tiempo o definitivamente.
El Aprendizaje Basado en Proyectos es una metodología desafiante en su aplicación que requiere de ciertas condiciones que apoyen su bajada al aula (presencial o virtual), pero aun con esta condición, es una propuesta enriquecedora, pues desde el punto de vista de los estudiantes potencia el trabajo colaborativo, el desarrollo de habilidades de pensamiento complejo y profundo, ubicándolos como protagonistas, vinculando sus aprendizajes con el mundo real y promoviendo su empoderamiento en el proceso de adquirir competencias educativas. Desde los docentes favorece la integración curricular, el trabajo colaborativo y aprendizaje de nuevas metodologías y mecanismos de evaluación que enriquecen sus prácticas pedagógicas y las hacen significativas y relevantes para sus alumnos.
(1) Martín, Mar, El trabajo por proyectos, página 16. Santillana, España. 2018
(2) Ibidem, página 17
(3) Cooper, Ross; Murphy, Erin, Aprendizaje Basado en Proyectos, página 9. SM, España. 2024
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