[Reseña]: Doppelganger

“Entre todas esas amputaciones y borrosidades, todas esas identidades interpretadas y distorsionadas y digitalizadas, las fronteras que me separaban de ella también se difuminaron. Mi identidad pública se había reducido a la foto de la miniatura y al límite de 280 caracteres de Twitter, y ahora, gracias a ella, ya ni eso. Me sentía como una Alicia empequeñecida que le decía a la Oruga: No soy yo misma, ¿entiende? […]ser de tantos tamaños en un día es desconcertante” (p.50) 

            Si hay algo que nos atrae como sociedad son los dobles, la posibilidad de que exista un otro, un duplicado exacto, pero al revés y eso le pasó a Naomi Klein con Naomi Wolf. Si bien los apellidos son distintos, en el mundo de las redes sociales las personas las tienden a confundir porque existen ciertos parecidos: ambas son judías y tienen algunos rasgos similares a nivel físico, poseen el mismo nombre y hablan de los mismos temas, pero desde una perspectiva opuesta.

            Este fenómeno de confusión que comenzó a vivir Naomi Klein pre-confinamiento, se exacerbó durante este porque la gente tenía más tiempo de estar en redes, pero tener más tiempo no es sinónimo de prestar más atención por lo que la gente tuiteaba en contra de Naomi Wolf, pero etiquetaba a Klein, ¿por qué? En el caso de twitter, la red social tendía a completar y sugerir a Klein por el tema, porque no distingue si la opinión es la de Wolf o Klein, al final, para el caso son personas similares y aquí vemos como el algoritmo también juega un papel fundamental. Se entrena respecto a las temáticas y luego completa el nombre de la persona, en ocasiones más que quien escribiera el tuit pensase que Naomi Klein estaba en contra de ciertas manifestaciones sociales, es que twitter daba esa opción, ahora bien, quien leyera no tenía como saber esto y, por lo tanto, comenzaban a confundirlas, ¿quién dijo qué? ¿cómo es que nuestras construcciones en internet nos pasan esta mala jugada? Es interesante porque podríamos considerar que nuestro yo en internet es también un doble nuestro: “Una cultura repleta de distintas formas de duplicación, en la que todos tenemos una imagen pública o un avatar en internet creamos nuestros propios doppelgangers, versiones virtuales de nosotros mismos que nos representan ante los demás. Una cultura en la que muchos hemos llegado a considerar que somos nuestra propia marca personal y hemos forjado una identidad fragmentada que es nosotros y a la vez no lo es, un doppelganger que personificamos sin cesar en el éter digital a cambio de tener acceso a la insaciable economía de la atención” (p.21 – 22)

            En este libro, el más íntimo de la autora, sin embargo, el análisis crítico está presente en muchos sentidos. De alguna forma, parte de una experiencia personal para diseccionarla y comprender fenómenos que van más allá de su propia experiencia. Lo que le ocurrió a Klein es algo que está sucediendo a distintos niveles en distintas áreas. Incluso a nosotros mismos respecto de nuestras construcciones virtuales. En un punto la autora también reflexiona sino será ella la doppelganger, si no estará confundida y ella será el duplicado. El libro nos viene cuestionar respecto a nuestra construcción de identidad, una que es mucho más difusa de lo que creemos que es. Recomendado.

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