“Lo que me atrae del terror es su potencial simbólico: no el monstruo en sí, sino aquello que representa, lo que dice de nosotros y la manera en que nos vemos reflejados en él.” (p. 17)
Jesús Diamantino es un autor chileno de novelas de terror que ha publicado en diversas casas editoriales, incluida editorial Planeta. En esta ocasión nos presenta un texto de no ficción llamado “Miedo en la carne: las máscaras del terror y los nuevos monstruos”, un ensayo acerca de qué es el miedo y porqué lo sentimos.
El miedo es una emoción universal. Aunque los gatillantes no han sido siempre los mismos a nivel histórico, lo que hace Jesús Diamantino en su ensayo es un recorrido por el género del terror y una reflexión personal acerca de sus consideraciones del miedo: “y es que no solo estamos hablando de una emoción instintiva, sino arcaica, pretérita, una fuerza que nos acompaña constantemente y define nuestro comportamiento y nuestro lugar en el mundo” (p. 13) pero, como se indica la cita inicial, el valor del miedo en el arte es la comprensión de lo que este representa, por eso el miedo va cambiando ya que lo que nos lo genera también cambia. Sin embargo, al mismo tiempo, hay monstruos que se van adaptando al paso de los tiempos.
Es importante indicar que lo que se busca es una definición del terror estético, en muchos casos definido desde lo “que provoca en el receptor: una sensación de incomodidad, sobresalto o estremecimiento.” (p. 32). Sin embargo, el terror en cuanto a su posibilidad simbólica va mucho más allá de ello, “el terror no suprime, revela; exalta sin miramientos el tejido oculto de la realidad.” (p. 33).
En el “Miedo a la carne” pasamos por distintas manifestaciones culturales del miedo y de cómo ha ido mutando. Por ejemplo, los monstruos en la época clásica estaban ligadas a algo extraordinario surgido desde los dioses, como la Gorgona Medusa que ponía a prueba a los héroes. Hoy, en cambio, y con posterioridad a la edad media, están ligados al inframundo, al infierno. Los monstruos son ese lugar oscuro al que no queremos ir. Pero hay monstruos que nos fascinan desde hace mucho, es el caso de los vampiros que se han resignificado una y otra vez a lo largo de la historia. Diamantino nos habla de “La familia de Vurdalak”, un cuento del escritor Tolstoi, donde ve muchos de los elementos que se conservan hasta la fecha actual, pero también reconoce que existen en la literatura desde mucho antes.
También hace un análisis de la influencia del cine y de como Nosferatu se ganó su propio espacio poniendo otros temores en la palestra. Si Drácula representa la expansión de una civilización, Nosferatu nos habla del avance de la guerra. Posteriormente, Coppola abrirá un flanco respecto a la pérdida que, con el paso de los años, dará cabida a vampiros que se encuentran sometidos a ser lo que son -vampiros-, pero que no es lo que quieren ser y cuya condición les impone soledad y aislamiento.
El libro está lleno de múltiples referencias, en especial al cine y la literatura. Pasamos por distintos monstruos como los zombies, los renacidos o la creación a partir de una ciencia que desafía a dios: la criatura creada por Frankenstein, ¿quién es el monstruo en esta historia? Nosotros creemos que la criatura no lo es, pero podemos diferir.
Lo que sí creemos es que como humanidad siempre nos ha fascinado lo que nos causa miedo y no podemos entender porque lo que queremos hacer es comprendernos a nosotros mismos y eso lo hacemos mirando de cara a nuestros mayores miedos.


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