Reseña: Adictos a las pantallas

Vivimos inmersos en una cultura en donde paralelamente se manifiestan dos fenómenos que, de alguna manera siendo contradictorios, resultan ser caras de una misma moneda, por una parte, un malestar que se manifiesta en un dato que señala la OMS y que sostiene que “284 millones de personas en todo el mundo padecen trastornos de ansiedad y 280 millones tienen un cuadro depresivo” (p. 13) y por la otra, que la tecnología en su desarrollo acelerado ha producido un cambio de tal magnitud en las sociedades actuales que ha traído una mejora sin precedentes pero con una deriva inesperada o no considerada, como el aumento de las adicciones digitales en torno a las pantallas (smartphones, Tablet, computadoras) y ese problema se ha ido agudizando en un mundo en que la tecnología nos envuelve y se enraíza profundamente en el día a día de cada persona. Hoy es difícil pensar en una vida donde podamos prescindir de todos los beneficios que nos entrega el desarrollo tecnológico. 

Para el autor, Rafa Guerrero, este fenómeno de la adicción a las pantallas está generando en la actualidad, un grave problema de salud mental en lo niños, niñas y jóvenes, grupo etario cuya última luz antes de dormir es la pantalla de un smartphone. Esta situación tendría su origen en elementos que se van potenciando entre sí, por ejemplo, cuando el 2007 por parte de Apple se lanza el primer teléfono móvil inteligente que permitió disponer de una pantalla táctil conectada a Internet las 24 horas del día, al alcance de la mano y transportable a cualquier lugar. Luego la aparición de las redes sociales como Facebook Instagram y TikTok, espacios digitales a los cuales se volcaron masivamente los jóvenes. Como consecuencia se comenzó a producir un “uso excesivo de teléfonos móviles, internet y ordenadores considerando el tiempo que le dedicamos un problema de salud pública” (p. 21). De esta forma se puede afirmar que el día de hoy tener una adicción es la norma, lo contrario es la excepción, lo que muestra la gravedad del problema. 

Los efectos de esta adicción tienen como primer resultado que nuestra atención, un recurso humano limitado y sensible se vea seriamente afectado, y para muestra se puede señalar el siguiente dato; “los adolescentes occidentales dedican de media un total de 112 días enteros al año a las pantallas lo que equivale a 4 meses” (p. 86). Se puede afirmar a la luz de esta información que nuestra atención está siendo secuestrada por las pantallas. Como segundo resultado está el problema de la conexión que ha llevado a muchos niños, niñas y jóvenes a vivir una cultura de la desconexión en términos de relaciones personales a nivel presencial, lo que implica horas frente a pantallas en solitario. Esto es contrario a nuestra propia naturaleza humana de tipo gregaria, es decir, que naturalmente estamos programados para vivir con otros, en tribus, dada la fragilidad con que nacemos: “El ser humano está hecho para conectar. La exclusión de la tribu puede implicar trastornos y mucho sufrimiento” (pág. 31). Un ejemplo de esto es de Padres presentes físicamente pero emocionalmente ausentes debido al uso del celular, lo que resiente las relaciones y aumenta el estrés. Para el autor la conclusión es lapidaria, “Cada vez estamos más solos y desconectados de los demás” (pág.36) y el ser humano necesita del vínculo y compañía de los demás pues de lo contrario enfermamos. Se ha confirmado a través de múltiples investigaciones que existe una relación estrecha entre la adicción a las redes sociales y los trastornos mentales de los adolescentes.

Sin embargo, el autor de la “Adicción a las pantallas” no se queda solo en el diagnóstico y dedica en el penúltimo y último capítulo del libro a entregar claves para prevenir y tratar las adicciones tecnológicas. Para lo cual parte del principio que lo importante es que cada persona recupere la capacidad de conectar consigo mismo y con la gente que lo rodea. Y en línea con anterior asegura que “Dos factores imprescindibles para dejar atrás la adicción a la tecnología son la actividad física y las relaciones sociales” (p.168). En este contexto las claves que define centrales para enfrentar la adicción a las pantallas  las ordena en un decálogo tecnológico, que se puede resumir de la siguiente manera: cero pantallas, sabbat digital, zona libre de pantallas, premios y castigos digitales, somos esclavos de la inmediatez, desactivar notificaciones, tiempo online vs tiempo offline, predicar con el ejemplo, la regla de los diez minutos y ayuda profesional. 

Sin duda un libro que expone un problema grave pero que también aporta con soluciones que son ideales para trabajarlas con las familias, niños, niñas y jóvenes en la escuela por parte de los docentes para potenciar la conexión humana y enfrentar de mejor manera la adicción a las pantallas. Muy Recomendado.

Título: Adictos a las pantallas

Cómo la cultura de la desconexión, las pantallas y las redes sociales afectan a nuestros hijos y a nosotros

Autor: Rafa Guerrero

Editorial: Libros Cúpula

Año: mayo 2026

País: Santiago de Chile

Número de páginas: 205

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