Reseña – La pequeña floristería en Tokio

                  Kikuko Kimina fue una estudiante de Bellas Artes que se especializó en diseño, pero que no ha podido ejercer su carrera porque no es, precisamente, la carrera más rentable en Japón. El único trabajo que consiguió es de vendedora en una empresa que la explota laboralmente y que no la está acercando mínimamente a su sueño, por lo que decide renunciar.

                  “La pequeña floristería en Tokio” es una novela que parte desde una protagonista que se siente completamente empequeñecida y frustrada: “No estaba segura de si su forma de vestir era sosa porque su vida también lo era o si su vida era sosa porque se vestía así. En cualquier caso, ambas cosas carecían de brillo.” (p. 43). La razón por la que renuncia es porque su trabajo la tiene agotada en más de un sentido y es ahí cuando conocerá a Rita, la dueña de una pequeña floristería que le ofrecerá trabajo. Kikuko no sabe nada de flores, pero decide que será un trabajo temporal. Rita, su jefa, es una fuerza de la naturaleza que da todo por esta floristería, es ingeniosa y creativa para poder mantener su negocio. Tiene además 3 empleados, siendo uno de ellos Kikuko. También está Haga, que es un científico dedicado a las plantas y Mitsuyo, una exprofesora que ha debido renunciar a su carrera para hacerse cargo de su familia y que trabaja medio tiempo en la floristería.

                  La obra se divide en capítulos donde cada uno es una flor, comienza por las magnolias y a medida que nos adentramos en la novela descubrimos que existe un gran número de significados de cada una de estas. Quizás conoces el lenguaje de las flores, hay algunas cuyo significado depende de la cantidad, por ejemplo, 3 girasoles simbolizan una declaración de amor, mientras que otras flores significan respecto del color. Cada capítulo guiado por una flor y por un problema cuyo tema está relacionado con la misma, lo que nos hace estar atentos sobre como conectarán a la flor con la problemática, al mismo tiempo que avanza la historia de Kikuko y que vamos conociendo al resto de los personajes, así como la experiencia de tener una floristería.

                  El trabajo de florista no es precisamente suave o delicado como algunos idealizan, es un trabajo que requiere esfuerzo físico constante para poder mantener las flores en las mejores condiciones. También requiere imaginación para hacer que los compradores consuman más allá del día de la madre. Es una novela en que también recordamos que la vida es compleja, no hay una sola manera de triunfar o de realizarnos. Kikuko ve su trabajo en la floristería como algo intermedio relacionado con el prestigio que esta da (que es poco) y se va dando cuenta de cómo en la floristería se puede crecer, los horarios laborales son respetuosos, el ambiente es positivo y aprende no solo de sus compañeros, sino de los clientes. Ella, como muchos de nosotros, entra sin saber nada sobre el oficio y esa falta de prejuicios la hace querer aprender.

                  Kikuko es un personaje que se siente mal consigo misma y quizás uno de los elementos más esperanzadores de la obra es que su vida da un vuelco, pero no hacia la mejoría laboral que ella desea y que le puede dar el estatus que quiere. Es lo que ella más bien considera un desvío temporal para encauzarse laboralmente, pero en ese espacio -y sin ella cambiar en lo esencial- fortalece su autoimagen y autoestima porque ella aprenderá a florecer junto con las flores.

                  Si bien los capítulos son cortos, no significa que se lean rápidos. La novela tiene un ritmo que ha de ser respetado, como el crecimiento de las plantas. Hay procesos que no puedes apurar y ésta novela nos aleja del apuro de la vida cotidiana que nos exige correr todo el tiempo. Leer significa, en esta novela, una especie de contemplación, miramos a detalle, admiramos la belleza, comprendemos la complejidad de la misma. Kikuko crece no porque intente encajar como en su trabajo de vendedora, tampoco porque trabaje demasiadas horas adicionales. Kikuko crece porque llega a un grupo humano que la valora en cuanto lo que es. Kikuko es buena trabajadora, responsable, observadora y dispuesta a aprender. Rita, su jefa, es una fuerza de la naturaleza, pero es también observadora y buena líder. Valora a quienes están con ella y los ayuda a crecer.        

                  “La pequeña floristería en Tokio” puede ser considerada dentro de las novelas llamadas healing fiction, pero sería quedarse cortos. Es una novela que te obliga a detenerte, no es de una lectura rápida, sino que exige, pero merece la pena porque poco a poco se va construyendo una obra rica en personajes y en significados. Puede parecer que no está pasando demasiado, pero como cuando plantamos una semilla, inicialmente no vemos que está pasando hasta que un día vemos la tierra y ya ha aparecido un brote o cuando esperamos que nuestra flor favorita florezca, puede que no veamos los cambios día a día porque son pequeños, pero un día tras otro van creciendo hasta que un día las vemos florecer.

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