Reseña: El amor en la literatura

“El lenguaje es el vehículo indiscutido del amor. Se habla, se imagina, se comunica, se analiza el amor y se los trasmite en la sociedad occidental como una de sus creaciones fundamentales.” (p. 251)

                  ¿Qué mejor lectura para el mes del libro (que se acaba) que uno que hable sobre el amor en la literatura? Este es el nuevo libro de Ana María Maza y nos adentra en el concepto del amor a través de grandes obras de la historia. Comenzamos con la Ilíada de Homero y llegamos hasta El amante de Marguerite Duras. La obra es un viaje por el tiempo y el espacio para ver cómo se ha transformado el amor a través de los años en la cultura occidental.

                  Cuando hablamos del amor o de estar enamorados, todos parecemos entendernos, sin embargo, el concepto del amor es dinámico, se ha comprendido de maneras diferentes a lo largo de la historia y la literatura ha reflejado las diferentes concepciones y también ha influido en las mismas. La relación de cómo se vive el amor tiene un sentido bidireccional.

                  Si un griego del siglo V antes de Cristo se encontrará con un caballero del siglo XII y hablaran del amor, probablemente tendrían un desencuentro porque para estos dos el amor es distinto. En la época clásica el amor tiene relevancia desde una perspectiva más bien filosófica y del destino: “Los griegos y su cultura patriarcal no le daban gran importancia al amor, pero sí al matrimonio y a la fidelidad conyugal. El matrimonio era un deber ciudadano.” (p. 27). El amor en el caso de la Ilíada es algo que ES, en la medida que tanto Helena como Paris no tienen voluntad: “El sentido estético actual era equivalente en la Grecia antigua al Ser y al kalós, lo bueno, bello o real. Una cosa bella Era, o sea, alcanzaba la existencia.” (p. 30). Entonces esa belleza significa que es, está más allá del control humano, sale de lo común y que es un asomo a la divinidad. Esa luz que anhelamos los humanos y, por ello, es raptada por Paris y por Menelao, porque es algo que queremos poseer porque está más allá de nosotros. No es un amor como el del Banquete de Platón. La interferencia de Afrodita sella aún más esta relación. Aunque sea poco beneficioso para Troya, el amor entre Paris y Troya no puede evitarse, por eso los troyanos se verán en la obligación de ir a la guerra y no entregar a Helena. En cambio, para un caballero del siglo XII resulta diferente. Quien se enamora lo hace en honor a las virtudes de la amada, ya sean de oídas -lo cual es muy valorado- o ya sea de manera presencial: “El amor de oídas se entendía como una exquisitez sentimental en la que convergen la excelencia de la dama y la fina sensibilidad del caballero. Así, el amor se producía solo por la fama de uno que llegaba a oídos del otro.” (p. 87). En este caso el amor está completamente separado del matrimonio, nadie espera que en el matrimonio se encuentre el amor y está aceptado que puedan existir relaciones fuera del matrimonio. Estas relaciones están fomentadas por la literatura, en especial, por Chretién de Troyes y su novela “El caballero de la carreta”, acá Lancelot está enamorado de Ginebra y es capaz de todo por ella. En esta época la mujer toma el rol de dios, ella está por sobre el enamorado que debe venerarla, el amor puede ser únicamente platónico, pero el caballero aspira a la consumación, sin embargo, para ello deberá pasar por muchos obstáculos para ser merecedor de su señora: “En ella, se traslada la misma condición de sometimiento de vasallo al señor feudal a la del enamorado por la señora, convertida en objeto amoroso y a quien ‘se sirve’ como siervo.” (p. 103), Lancelot es el mejor modelo porque se somete a las mayores penurias por su señora. Durante esta época se crea una etiqueta del amor con reglas que lo rigen e incluso hubo tribunales para casos así en la vida real. Durante el siglo XII el modelo de caballero que se rige por el amor cortés tuvo una gran influencia de la literatura, aquí había una interconexión poderosa entre ambas.

                  Es imposible pensar el amor en occidente sin la influencia de la literatura que también ha inspirado otros formatos como la música, el cine o la pintura. Quizás no hayas leído Romeo y Julieta u Orgullo y prejuicio, pero definitivamente sabes quien es Mr. Darcy, Lizzy Bennet y sabes quienes son los Capuleto y los Montesco, y las maneras en que nos han enseñado que ellos aman también nos ha marcado. Si bien el amor trasciende el tiempo, las maneras de amar han ido cambiando con el tiempo y entender la literatura también nos ayuda a comprender mejor como estamos entendiendo el amor en nuestra época. Un libro para enamorarse.

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