Reseña: La era del entusiasmo

Oscar Contardo nos presenta su nueva obra “La era del entusiasmo”, un conjunto de crónicas en donde se mezcla su propia memoria de lo vivido con las voces de esa época que le correspondió entrevistar o investigar, en un momento en que Chile venía saliendo de una Dictadura, en que aparecían y se desplegaban los primeros brotes de una democracia, frágil y cuya existencia era una incógnita. Desde este contexto, el autor, compone “una crónica sobre un período de fulgores, arrebatos y esperanzas: los primeros diez años de la transición” (p. 9). 

Esta crónica de lo vivido se sitúa en el momento de juventud de Contardo, en donde se da el permiso de rendir un homenaje al periodismo y la prensa escrita de esa época como fuentes valiosas para reconstruir un período agitado y en cambio constante, en donde los temas abordados en el libro responden en primer lugar a sus gustos personales, a su experiencia y, finalmente, su intención de dar un orden a los acontecimientos vividos. 

Pasamos de un país cerrado y provinciano que vive bajo una dictadura militar a un país abierto al mundo en lo económico, donde empezaban a producirse los primeros cambios en la cultura impulsado por generaciones que querían avanzar en derechos, experiencias y en vivir nuevas sensaciones. Hacia 1989 se produce el primer concierto masivo en el Estadio Nacional con la llegada de Rod Stewart, le seguirán Gloria Gaynor, Grace Jones, The Police y muchos más a lo largo de la nueva década. Comienza el auge de las emisoras en FM impulsadas por el rock y el pop latino. Se inaugura un nuevo centro comercial conocido como Mall Alto Las Condes que abriría la senda al desarrollo masivo de este modelo de consumo en distintas comunas fuera de Las Condes. El consumo se vuelve un valor en la cultura chilena de la mano de la nueva economía neoliberal que promovía una forma de vida orientada a gastar, articulada por las tarjetas de crédito que entregaban las grandes tiendas de departamentos. Los famosos empezaron a ser parte de este consumo, ahora mediático, a través de las revistas de papel couche y los programas de farándula de la televisión. Así, por ejemplo, se transmitían los matrimonios, rupturas, viajes, donde vivían y como se vestían, convirtiéndolos en modelos a seguir para las persona de a pie. 

Es la época donde comienza un cambio cultural desde ciertas elites que antes se habían mantenido en circuitos artísticos Under y que ahora tomaban fuerza y se convertían en referentes contraculturales. Ya lo habían hecho el grupo Los Prisioneros en la década de los 80´pero ahora en esta etapa de la transición volvían a tomar fuerza con la publicación de un nuevo disco, “Corazones” que se aleja de su línea propiamente rockera y avanza hacia un sonido de tipo Pop, aunque siguen siendo críticos de la sociedad chilena. El momento de Andrés Pérez con su Circo Teatro y su boom con la Negra Ester, la aparición de los grupos musicales como Los Tres y La Ley, de escritores como Pedro Lemebel y Francisco Casas y su proyecto artístico las Yeguas del apocalipsis, las fiestas Spandex, grupos de rock punk como los Fiscales Ad-hok y los Bbs Paranoicos. En este contexto de tsunami cultural lleno de colores y genialidad, se contrapone “El poder de la Iglesia Católica chilena que se desplegaba copando todos los espacios de debate y formación de la opinión pública” (p. 91) para frenar la posibilidad de una discusión parlamentaria sobre una ley de divorcio o una de aborto e impedir la difusión de campañas de prevención del sida y de educación sexual fuera del control de la Iglesia. La década de los 90 era un escenario donde el conservadurismo libraba una batalla frontal ante el desarrollo de una cultura que se abría camino pese a las limitaciones legales e idiosincráticas de nuestro país. Era un espacio en ebullición permanente y de contradicciones que tiene como punto de referencia simbólico el momento en que Pinochet le entrega la banda presidencial a Patricio Aylwin.

La década de los 90 según Contardo se puede caracterizar por tres elementos fundamentales: Un momento en que la Democracia intenta consolidarse pese a las difíciles pruebas pasadas como el boinazo propiciado por Pinochet y el ejército y las acciones de censura permanente de la iglesia católica. El desarrollo del consumo dando origen al progreso, pero también la competencia y las apariencias con un fuerte individualismo que hará retroceder valores como la solidaridad y que ,posteriormente, será muy bien sintetizado por el sociólogo Tomás Moulian en el libro “El consumo me consume de 1998”. El mercado abre el acceso a una población que antes era marginada, en lo económico, a todo tipo de bienes materiales gracias al dinero plástico, e inaugura una sensación de triunfalismo en que nos creímos el cuento de los jaguares de Latinoamérica. Otro elemento que comenzó a descollar en el horizonte fue la desafección de las personas de la política y se consagró en la frase “No estoy ni ahí”. En fin, un periodo que parecía maravilloso con un crecimiento económico que no tenía techo pero que a fines de la década de 1990 nos llevó a un ajuste severo de la realidad, con la crisis asiática, que tuvo fuertes efectos en nuestro país, especialmente en la creencia de que éramos un país desarrollado y diferente a los demás países de Latinoamérica.

Un libro muy entretenido que, a pesar, de sus más de trescientas páginas se lee rápido. Pero también de gran profundidad y mucha información que le da base a los argumentos para hablar de la década de 1990 como la era del entusiasmo. Si viviste en esta época será un viaje a la nostalgia, pero si no, es una buena idea para poder comprender los eventos que nos llevaron a la actualidad. Recomendado.

Título: La era del entusiasmo

Chile en los noventa

Autor: Oscar Contardo

Editorial: Planeta

Año: Noviembre 2025

País: Santiago de Chile

Número de páginas: 375

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