Con 80 años de distancia, Byung-Chul Han, filósofo nacido en Corea del Sur y que escribe en alemán, se reúne y nos reúne con Simone Weil, también filósofa, que vivió entre 1909 y 1943.
Ambos comparten el haber vivido -y estar viviendo- tiempos acelerados, rápidos, que obligan a la toma de posición…
Simone Weil nace en una familia judía y a lo largo de su vida termina acercándose a una imagen de Dios más cercana a la del Dios cristiano. Byung-Chul Han, desde la filosofía estudiada en Alemania, desde su mirada crítica a una sociedad hiperconectada-acelerada-tecnificada-productiva-consumista va acercándose a una imagen de lo sagrado muy cercana al Dios cristiano.
Pero este libro no trata de Dios, ni de religiones sino trata más bien de las cosas que Han lee en Weil, que le dan pistas de porqué las religiones han ido empobreciéndose, y con ellas la mirada del mundo. Podríamos decir, que se trata de los problemas para vivir con espíritu en un mundo/sociedad que ha olvidado ese concepto.
El autor organiza el texto en siete capítulos -y nos cierra un ojo- porque el siete simboliza la perfección, la plenitud y la totalidad divina: los siete días de la creación, los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo y los siete pecados capitales. En este libro los siete capítulos pueden, muy bien, ser una propuesta de siete caminos para recuperar el vínculo con lo trascendente. Junto con ser pistas de mirada, cada capítulo lleva en su misma definición un atisbo de caminada: Atención; Descreación; Vacío; Silencio; Belleza; Dolor; Inactividad.
Byung-Chul Han nos invita a acompañar la reflexión de Weil y la suya en pistas que ponen el acento en liberarse de la trampa de la productividad, de que cada acción debe tener resultados, precios y ser potencialmente transable, y apostar por otros caminos.
Desde la práctica docente, podemos plantearnos preguntas respecto del cómo y para qué es la educación y los contenidos; qué es lo que creemos cuando decimos “poner atención” por ejemplo. Qué preguntas nos hacemos respecto de las personas que están en nuestro entorno; cómo nos permean las lógicas productivistas en nuestras relaciones con colegas, superiores y estudiantes.
La propuesta del filósofo se entrelaza con la de Weil: recuperar el espíritu -o Dios- solo es posible por el camino de la contemplación, paso a paso, darnos tiempo para detenernos/detenerse y mirar sin expectativas. Darle espacio al silencio; a las preguntas sin exigir respuestas. Sentarnos solos y saborear el café, sentirlo en el paladar, en el aroma, en la textura… darnos un tiempo gratis, sin quitárselo a nada ni a nadie… y aceptar que los demás también tienen el derecho al silencio y a las preguntas y a mirar sin urgencias… pero urgidos por la necesidad de vivir en un mundo con sentido para todos y todas.
Byung-Chul Han. Sobre Dios: pensar con Simone Weil. Paidós. Editorial Planeta. 2025


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