Reseña: A mi propio ritmo

“La aceptación no es algo que se logra una sola vez, es un proceso continuo: aplicarla, nutrirla y repetirla tantas veces como sea necesario.” (p. 167)

                  Muchas veces las expectativas ajenas se imponen en nuestra vida y terminamos creyendo que son propias. Pensamos que a los 18 años deberíamos saber que queremos hacer por el resto de la vida o que a cierta edad deberíamos tener un trabajo estable con un sueldo abultado para poder vivir de manera independiente. La realidad es que quienes pueden cumplir esas expectativas son más bien excepciones y de esto es de lo que tuvo que darse cuenta Stefany Ramírez de la peor manera, a través de la experiencia.

                  Stefany tiene 28 años y no cumple con las expectativas que la sociedad puso sobre ella. “A mi propio ritmo” es su testimonio, pero también una llamada de atención a las expectativas irreales que pone la sociedad sobre nosotros. No importa la edad que tengas, éstas sólo responden a cierto tipo de vida y no considera que las personas somos diferentes, partimos desde puntos distintos o tenemos historias de vidas que nos pueden alejar o acercar de los “deber ser”. Otro tema que no es menor es que muchas veces creemos que las expectativas de la sociedad son lo que deseamos  para nuestra vida cuando no tiene que ver con lo que nosotros somos, pero es complejo tener total independencia de lo que queremos cuando vivimos en una cultura y época en que ciertos estilos de vida son apreciadas por el colectivo y otros no.

                  El libro se divide en 4 partes: expectativas, miedos, soledad y Un humano funcional. Stefany tiene una hermana gemela (y que es su soporte), pero salvo que se parecen físicamente son personas opuestas y Stefany encarnó todo lo que “no” es deseable en la sociedad y, por otro lado, siempre fue tratada de rara, así que su vida no fue precisamente fácil. Uno de sus mayores temores era al fracaso, el que comenzó a aumentar en la adolescencia donde cada vez se ponen expectativas mayores en ella. En esta primera parte abordará entonces cómo reescribimos lo que es el éxito para cada uno de nosotros y no por lo que nos imponen, lo que también tiene que ver con la aceptación de que no queremos lo mismo y que está bien ser distinto, así como tener historias que hagan que quizás transitar por ciertos caminos sea más complejo.

                  La segunda parte trata de los miedos, pero todo se sigue a lo anterior. Aquí reflexiona en como actuaba cuando niña a de adulta, de que los miedos están para ayudarnos, pero de adulto parecen expandirse, pero no sacamos nada con esconder la cabeza como una avestruz: “La única manera de lidiar con el miedo es escucharlo, reconocerlo y enfrentarlo, siempre a nuestro propio ritmo.” (p. 135). Como es un testimonio, todo está vinculado por lo que los miedos están, asimismo, relacionados con la soledad porque Stefany sufrió de bullying por ser diferente, también le costaba adaptarse a los cambios lo que hizo que en ciertos momentos se viera sobrepasada. Aquí hubo varios elementos centrales, uno de ellos fue la terapia y otro usar sus redes de apoyo, así como tener un diagnóstico (esto último no implica que uno tenga que ser neurodivergente para sentirse identificado con el libro). A lo largo del libro de las distintas secciones hay ejercicios para poder hablar con uno mismo sobre los distintos temas, así como ilustraciones de la mano de su autora, a la que puedes encontrar en Instagram como @michitothehapiness

                  La última parte y la más breve se llama “un humano funcional”, quizás porque es difícil caer dentro de una categoría porque ¿quién es realmente un humano funcional? Pero es más bien la sección de las reflexiones finales y con esto nos permite comprender que no existe el “adulto ideal” y que podemos equivocarnos, caernos, apenarnos. Que está bien estar mal y que ser funcional es un camino en construcción por la vida que realmente haga sentido con nosotros sea o no el estereotipo que la sociedad nos propone.

                  “A mi propio ritmo” es u libro testimonial escrito de una manera acogedora, trata de temas difíciles, pero se siente desde un espacio seguro. Podemos identificarnos con las distintas dudas que ha vivido la autora, pero mirando desde lo externo. En una sociedad exitista, es bueno que haya libros que se cuestionen no solo sobre que es el éxito, sino cual es la vida que queremos vivir, recordando que es bueno ser diferentes y que cada uno necesita vivir a su propio ritmo.

Título: A mi propio ritmo

Autora: Stefany Ramírez @michitothehappiness

Editorial Planeta

Marzo de 2025, Santiago de Chile, 206 páginas.

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