¿Por qué seguir leyendo a Fernando Savater después de sus títulos más icónicos? ¿Después de una retirada a raíz de la muerte de su compañera de toda la vida? Estas son algunas preguntas que nos surgieron después de leer “Carne gobernada” el último título del autor publicada por editorial Ariel.
Si bien, y tratándose de filosofía, podemos argumentar más que concluir, lo cierto es que este libro tiene un tono mucho más íntimo, mucho más descarnado y, por eso mismo, es una oportunidad para discutir, pero en el buen sentido del término… No como si estuviéramos en un campo de batalla, pero si podemos discutir con el libro de un autor que no dice lo políticamente correcto: “Nada de edad madura, de sereno arribo a la época de la experiencia y la sabiduría: vejez sin rodeos ni camuflajes, sin reparación posible, sin vuelta atrás. ¿Tercera edad? Sí pero no hay una cuarta, eso es lo malo.” (p. 25-26) y esta es una frase de las suaves porque Savater nos habla sin tapujos de él viviendo una tercera edad a la que nunca pensó llegar porque una vez que muere Sara, él da por hecho que se va a morir, pero para su sorpresa no muere. También habla de otros temas que son políticamente incorrectos. Él tiene la ventaja de poder dormir de manera profunda en cualquier contexto, cuando tuvo que ser cuidador de Sara y tenía que quedarse en el hospital, él no podía dormir y quizás una de las pocas cosas que se dio cuenta que no resintió después de la muerte es que pudo dormir nuevamente.
En una sociedad de lo políticamente correcto y de la oda a la juventud, Savater nos trae de vuelta a la realidad donde la vida no es ni tan bonita ni tan quirúrgicamente limpia. Con esto no queremos decir que si alguien comenta “creo que toda una raza debería desaparecer porque es mi opinión” deba ser validado, al contrario, una opinión puede cuestionarse, pero lo que hace el autor es hablar de lo que queremos ocultar, por ejemplo, de todas las exclusiones y límites de la tercera edad, la gente no se comporta como antes, muchas veces es condescendiente, pero tampoco su cuerpo funciona como quisiera.
Sin embargo, “Carne gobernada” tiene algo que otros de sus últimos títulos no: ganas de vivir. Se asume la ausencia de su esposa, pero también se abre a la vida cuando conoce a una nueva persona. Se abre la vida cuando disfrutas de algo como bañarse en el mar y se abre cuando conoces otras realidades.
Es un libro fácil de leer, pero no así de digerir. No concordamos en todo con el autor, en especial, en lo que refiere al feminismo y la construcción del amor que atribuye al feminismo porque es más bien una caricatura de ciertos pensamientos que se han extendido, pero es un libro con el que podemos discutir, que nos invita a tomar posturas, a pensar y a cuestionar. Savater es bueno haciendo provocaciones en lo que se refiere a pensar, pero desde la argumentación y discutir es una valor que hemos perdido en la época contemporánea, así que creemos que es una razón para seguir leyéndolo.


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