“Las recolectoras de hilos” es una novela escrita a dos manos que se ubica en la Guerra de Secesión en Estados Unidos; Stella, una esclava negra, y Lily, una mujer casada con un soldado músico a favor del término de la esclavitud, verán unidas sus vidas por esta guerra y estos dos hombres.
Lily es judía, vive en el norte del país ha sido criada como una mujer libre pensadora y, por ello, aboga en todo momento por la igualdad en distintos sustratos por lo que no puede aceptar la esclavitud, contrario al otro lado de la familia política porque el hermano de su esposo Jacob, vive en el sur, se ha hecho rico y ve a los esclavos como una necesidad para poder mantener la economía del país.
La guerra significará que ambas mujeres, como muchas otras, deban ver partir a sus hombres al frente, en este caso tanto William como Jacob se unirán al bando abolicionista y ambos son músicos. Las mujeres se quedan con la sensación de no poder hacer nada, mientras que sus parejas se juegan la vida para construir un mundo más justo por lo que deciden tomar acción.
Por otro lado, ambas mujeres viven una realidad muy distinta. Stella tiene las ventajas de ser una mujer color canela por lo que es una esclava sexual de su patrón, quien la mantiene en una casa y paga sus gastos, pero aun así es esclavitud y ella no tiene derecho a enamorarse, sin embargo, desde que conoce a William, el músico de su dueño, desafiará la normas. En este sentido, ayuda a William a escapar para unirse con información que sonsaco a su patrón, quien le revela detalles de lugares, puntos de vigilancia y otros porque considera que ella no entiende. Así, cuando otras mujeres se enteran de esto, comienzan a pedirle ayuda y la mejor manera que encuentran de hacerlo es bordando mapas con la información que reúne Stella.
Por otro lado, Lily intenta ayudar uniéndose a un grupo de mujeres, es interesante porque allí conocerá a feministas, lo que le abrirá ciertas perspectivas y nos da cuenta de todo lo que estaba pasando en esa época. Lily participara tejiendo, aunque es una labor que le es ajena, pero luego se dará cuenta que puede ayudar haciendo material que se emplee en hospitales como vendas. Lily es una mujer proactiva, fuerte y que no se deja amedrentar. Cuando deja de recibir noticias de su esposo, decidirá emprender el viaje y cruzar al sur en su búsqueda.
Es una novela en que se muestra que no hay barreras para la amistad, sin embargo, la aceptación de las distintas razas no es un tema que hay que dar por hecho porque costó mucha sangre. A través de los personajes con los que nos encariñamos, podemos ver la crueldad de la guerra ante un derecho que hoy nos parece básico: la libertad sin importar el tono de la piel y es terrible pensar que cuando un hombre negro se unía al regimiento, debía cortar la comunicación con su familia y amigos, que debía someterse a lo que le mandaran y vivir en peores condiciones que en los otros regimientos. El contraste que se da entre William y Jacob es relevante. Este último no se da cuenta de todo lo que tiene y que da por sentado hasta que se hace amigo de William, lo que inicialmente es visto con mucho recelo porque entre los regimientos se mantenían separados. Es la música la que los unirá y la capacidad de Jacob de reconocer el talento sin que importe el tono de piel.
Como comentamos William y Jacob comparten causa y territorio, pero pertenecen a regimientos diferentes porque estos estaban divididos por color de piel. Las autoras eligieron la batalla de Port Hudson para mostrar que, independiente, a que un lado defendiese la necesidad de abolir la esclavitud, al momento de tratar a las personas de raza negra había una diferencia de distinción, lo que se veía en las labores que les daban, así como que se mandase a un regimiento de personas de raza negra a una muerte segura en batalla, protegiendo más a las personas blancas.
Una novela histórica que remueve el corazón, que nos hace pensar y reflexionar sobre la igualdad de los derechos de las personas sin distinción, además de entender que detrás de cada guerra hay personas con una historia propia, que muchas veces se ven truncadas.


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